Claves para el Éxito en el Cuidado del Adulto Mayor

Claves para el Éxito en el Cuidado del Adulto Mayor

Claves para el Éxito en el Cuidado del Adulto Mayor 150 150 Lic. Lauría

Rotación, movilización e hidratación: CLAVES PARA EL EXITO EN EL CUIDADO DEL ADULTO MAYOR

Dando por contada la importancia del factor higiene como base de cualquier tratamiento de rehabilitación, es menester subrayar tres cuidados indispensables a la hora de comenzar a trabajar con nuestro residente: Rotación, movilización e hidratación.

En residentes de edades avanzadas, la permanencia en la misma posición en tiempos prolongados es perjudicial para el funcionamiento correcto del sistema circulatorio, disminuye el tono muscular, promociona la mala oxigenación del organismo y esta situación se agrava en residentes en situación de cama prolongada o permanente. Una política institucional (o familiar) deseable, es la rotación y movilización de los residentes a fin de evitar la aparición de úlceras por apoyo (de muy frecuente formación en zonas sacra, codos y talones) que luego pueden complicarse generando grave pérdida de autovalía y mucho dolor. En pacientes ya lastimados es fundamental realizar las tres curaciones diarias con su respectivo tratamiento dérmico e incluso sistémico de ser indicado por el médico, así como mantener seca y en perfectas condiciones de higiene el área afectada. La rotación de nuestro residente permite variar los punto de apoyo y evitar la agudización del cuadro. En los casos que lo ameriten, estas maniobras pueden ser acompañadas del uso de un colchón anti escaras, circulares de asiento, y uso de cama ortopédica entre otros ejemplos.  Si el residente soporta ser levantado, siempre es recomendable hacerlo aunque sea por períodos cortos varias veces. Estos ejercicios deben aumentarse en calidad y cantidad conforme el residente evolucione de manera favorable, teniendo como norte la reincorporación del mismo a las áreas comunes y al resto de las actividades en la medida de ser posible. Aquí es clave la intervención de todo el equipo interdisciplinario ( Médico, Kinesiólogo, Enfermeros, Nutricionista, Terapista Ocupacional, etc.). Nunca es bueno el aislamiento de un residente desde el punto de vista emocional y hay que evitarlo exceptuando los casos que así lo demandaran.

La hidratación es otro factor a tener siempre presente, nuestra complexión está conformada en gran parte por líquido y es fundamental para el correcto funcionamiento de nuestros órganos así como también para regenerar de manera más eficaz células y tejidos. Así mismo es oportuno agregar que la intervención de un nutricionista y un manejo correcto de la dieta es beneficioso en residentes añosos en general y en particular en rehabilitaciones de lesiones dérmicas por la posibilidad, si la función renal lo permitiese, de aumentar la ingesta de proteínas.

Por último recordemos que la población con la que trabajamos es vulnerable y cada detalle puede hacer diferencia. Esta perspectiva nos permite ubicar en su justo punto la imperiosa necesidad del trabajo articulado del equipo de asistencia. La comunicación entre los profesionales y la adopción de un criterio  común serán claves para dar un salto cualitativo en la calidad de la asistencia para alcanzar el mayor bienestar posible de nuestros residentes.