Alguna vez se preguntaron porqué tenemos hijos, porqué formamos una familia? Ustedes me dirán que son muchos los motivos y las causas: «Porque siento ganas de brindar amor, porque me gustan los bebes dirá alguna madre, porque me gustan los niños, porque es un proyecto de vida, porque los quiero ver crecer, criarlos acompañarlos y tener nietos en un futuro, » y podríamos agregar tantos fundamentos según la ocurrencia de los lectores de este artículo. Sin embargo existe una idea que subyace a todas las dichas anteriormente y a las no dichas también: la sensación, la esperanza de prolongarnos más allá de nuestro límite biológico natural (nuestro deceso) en la forma de recuerdos y afecto que dejaremos en nuestros hijos a la hora de partir.
La idea de la muerte es en términos psicológicos inaceptable, » cómo yo que deseo, disfruto, sufro, toco y miro, cómo yo que estoy VIVO voy a desaparecer…» es inadmisible… desde un punto de vista racional y lógico es sencillamente aterrador,: «Soy finito, termino, tengo un límite, haga lo que haga, voy a desaparecer y no depende de mí» qué triste,, verdad? Bueno esta es una consecución de pensamientos lógicos que no sirven más que para angustiarnos, y que sólo contempla el aspecto material de la vida, nuestra corporeidad. Pero no sabemos realmente qué pasa con nuestras almas, y ha sido éste un interrogante constante en la historia de la filosofía y de las distintas religiones. La religión ayuda a perder temor frente a la idea de la muerte, otro gran mitigador de esta idea es justamente creernos sucedidos en la memoria de nuestros seres queridos, en las enseñanzas que les hemos transmitido, en los valores compartidos, en el recuerdo de los momentos felices e intensos que hemos dejado en el camino
Ahora la deducción de lo anteriormente expuesto se cae de maduro, es evidente : Qué espera un padre, un abuelo, una madre, una abuela que ha formado una familia, que ha dedicado su vida a cultivar esos vínculos, qué desea esta persona en ese momento que se presenta en el sentir de sus seres queridos como trágico, y desgarrador…. qué desea??? ……. que le sujeten la mano, que lo besen, que le lloren encima sus hijos, sus hijos……que lo acompañen, que no lo abandonen para no sentir miedo. Y aquí suelto una posible reflexión final: Cuando empezamos a morir ?…. desde cuando es necesaria esa compañía, cuando es el momento para empezar a besar a nuestros padres, para mimarlos, para consentirlos, para comprenderlos en su deterioro, para devolverles algo del amor que nos supieron dar cuando eran plenos y activos, y del que nos seguirán brindando en su condición hasta último momento, no olvidemos que el amor de un padre/madre hacia un hijo es incondicional. Y el de un hijo, una hija hacia sus padres….. ¿Es incondicional?