Un profesor en la Universidad, Gerardo Passera, nos dijo “Siempre tengan presentes los 4 gigantes de la Geriatría de Bernard Isaacs, INCONTINENCIA, INMOVILIDAD, INESTABILIDAD e INTELECTUALIDAD. Es cierto que tener presentes estas cuatro limitaciones o dificultades propias del envejecimiento es de gran ayuda para los profesionales a la hora de mejorar la asistencia.
Gerardo decía que estas limitaciones anteceden a la “cadena de desastres”, esta idea supone que cuando un adulto mayor reduce su espacio vital, esto es que notamos que empieza a abandonar rutinas que antes hacía, debemos prestar atención a la alarma que acaba de encenderse. Es posible que ese espacio vital siga en reducción si no actuamos, con riesgo de sufrir este adulto una caída producto de la acelerada INESTABILIDAD. Los más afortunados no tendrán consecuencias y otros pueden a partir de estas caídas perder movilidad o incluso adentrarse en el mundo de la INMOVILIDAD, estadío que genera muchas otras consecuencias negativas asociadas, por nombrar tan sólo una de ellas y bastante importante: la INCONTINENCIA. Para dejar todos los aspectos presentados en este encabezado y de forma interrelacionados es necesario mencionar que muchas veces surge de manera conjunta con los signos anteriormente descriptos y a veces como consecuencia de ellos, el tan mencionado síndrome confusional, que puede aludir a la desorientación que el adulto atraviesa producto de una internación, de un cuadro de deshidratación o incluso de una infección. Este tema nos introduce en otro de los aspectos descriptos por Bernard Isaacs, quien se refiere a la INTELECTUALIDAD con el objetivo de indagar sobre las variaciones y pérdidas cognitivas que pueden manifestarse durante distintas etapas del proceso del envejecimiento y pueden ser de distinto origen. Los estadíos más avanzados son las demencias, ellas pueden ser degenerativas o no degenerativas. El tema es que más allá de su naturaleza, todas suponen una involución que demandará energía por parte del sujeto y su entorno para enlentecer los procesos de deterioro y lograr avances en cuanto al binomio estímulo – reacción
De lo anteriormente dicho se desprende que a la hora de asistir a un adulto mayor o muy mayor para cualquiera de sus actividades de la vida diaria, nada bueno saldrá si no contamos con tiempo. Estamos próximos a interactuar con un ser humano complejo que posiblemente tenga alguno de LOS GIGANTES cuando no varios o incluso los 4. El hecho de conocerlos y poder interpretarlos de seguro mejorará la calidad de nuestra asistencia. Conocer a priori que nuestro interlocutor puede ser inestable nos permitirá realizar las maniobras adecuadas y tomar los recaudos para evitar que nuestro asistido sufra un golpe producto de una caída; Tener en cuenta que el adulto muy mayor puede ser incontinente nos posibilitará interpretar mejor sus estados de ánimo y sus pudores para poder trabajarlos así como disponernos con los elementos necesarios para una correcta higiene y también anticiparnos a posibles situaciones: una de las principales causas de caídas es producto de las corridas desesperadas al baño, especialmente por las noches. Vemos como todo se interrelaciona y es por ello que hablamos de “Desastres en Cadena” porque cualquiera de estos GIGANTES puede ser llamador de otro. Cuando nuestro asistido permanece la mayor parte del tiempo en cama estamos frente a una situación de INMOVILIDAD, al respecto debemos tomar muy en cuenta los siguientes aspectos: una persona inmóvil pierde tono muscular, su fisiología puede entorpecerse o atrofiarse, es plausible de lastimarse la piel, enfrenta muchas veces dificultades para la ingesta y esto produce pérdida de masa y deshidratación. De manera que aquí es fundamental la movilización asistida, la hidratación y la rotación. No podemos abandonar este artículo sin comentar la importancia de conocer que el adulto muy mayor puede (no siempre) atravesar un proceso de deterioro cognitivo presentado por Isaacs Bernard como su gigante de la INTELECTUALIDAD. Este aspecto nos adentra en el plano subjetivo de nuestro asistido; aquí es necesario poner sobre relieve las emociones del adulto muy mayor y sus posibilidades de comunicarlas de manera efectiva. Saber que nuestros asistidos pueden estar atravesando un síndrome confusional o un cuadro ya instalado nos predispone a la búsqueda de herramientas comunicacionales variadas para mejorar el co-trabajo. Tener presente el factor psicológico es fundamental para una correcta asistencia.
Los majestuosos e invencibles molinos de viento contra los que luchaba el quijote eran proporcionales a sus falencias para derrotarlos. Su armadura destartalada, su espada rota, su compañero temeroso, su caballo viejo y cansado envalentonaban unos molinos que a la vista racional eran simples artefactos inmóviles incapaces de hacer daño. No sé si los GIGANTES de Isaacs Bernard sean tan inofensivos pero seguro que si los abordamos con las herramientas adecuadas de las cuales la principal es el trabajo interdisciplinario, el resultado será significativamente de mejor calidad.